"How do we persuade a woman not to have an abortion? As always, we must persuade her with love." - BLESSED TERESA OF CALCUTTA

Diócesis de Rockville Centre: Información y Recursos Sobre el Suicidio Asistido

Una Carta del Señor Obispo William Murphy

Marzo 3, 2015

Los católicos en el Estado de Nueva York, en particular los de nuestra Diócesis, debemos estar muy alarmados por los movimientos que promueven la legislación de suicidio asistido. Como lo estamos haciendo ahora con el Crédito Fiscal para Inversión en Educación y como hemos hecho en el pasado acerca de temas importantes con respecto a la vida, tenemos que trabajar juntos para educar, informar y animar a nuestra gente a participar activamente en hacer retroceder cualquier legislación que comprometa el don de la vida.

Si bien no esperamos que este problema llegue a la primea línea hasta después que se establezca el presupuesto, es importante crear conciencia y animar las medidas adecuadas, ahora.

En primer lugar, le pido a cada uno de ustedes llegar a todos en su parroquia y en su entidad para promover la participación activa en este tema. Incluí un breve listado de “temas de conversación” que pueden servirle como una buena base para un e-mail suyo o un anuncio a sus feligreses, empleados, etc. En su escrito, por favor anime a los parroquianos a visitar www.catholicendoflife.org   donde puede encontrar información y recursos consistentes. También necesitamos católicos en toda la Diócesis para contactar la oficina del gobernador y la delegación de asambleístas y senadores de Long Island. Esto es fácil de hacer a través de la Red de Acción Católica en www.nyscatholic.org .  La Oficina de Respeto a la Vida ha proporcionado recursos adicionales para ayudarle.

En segundo lugar, por favor utilice los anuncios anexos, o alguna versión de ellos, en su boletín parroquial, en la página de internet parroquial, página de la entidad o en cualquier próxima comunicación por correo electrónico. Se anexaron tres versiones del aviso para su conveniencia. Son avisos generales y pueden ser colocados en el boletín en cualquier momento en las próximas semanas. Debemos asegurarnos que esta información se extiende tanto como sea posible a lo largo y ancho en los próximos días. En las próximas semanas vamos a proporcionar  recursos adicionales.

En tercer lugar, por favor considere hacer uso del documento, Ahora y en la Hora de Nuestra Muerte, publicada por los obispos del estado de Nueva York. El documento es muy fácil de usar y proporciona información importante y relevante que los feligreses pueden utilizar en su propia formación y la promoción. Usted puede visitar www.nyscatholic.org para ordenar copias del documento, en inglés y en español. Esta es una situación muy variable en el momento y la legislación puede cambiar muy rápidamente. La Conferencia Católica del Estado de Nueva York sigue de cerca la situación en Albany. Por favor, preste mucha atención a cualquier acción o información de alertas que recibe de la Conferencia o de nuestra Diócesis.

Por último, vamos a comprometernos a orar por el don de la vida y de la conversión de los corazones y mentes para el respeto y la dignidad de regalo más grande de Dios, desde la concepción natural hasta la muerte natural. Ver o descargar carta

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  • Posición de la Iglesia Católica sobre el suicidio asistido

    Conferencia Católica del Estado de Nueva York 

    Memorando de Oposición

    A.2129, Rosenthal: En relación a la legalización del suicidio asistido

    Los proyectos de ley que hago referencia arriba le añadirían una nueva sección de la Ley de Salud Pública para permitir a los médicos prescribir dosis letales de medicamentos con el expreso propósito de acabar con la vida de un paciente.

    La Conferencia Católica del Estado de Nueva York se opone a estos proyectos de ley por los motivos que se exponen abajo.

    La legalización del suicidio asistido por un médico podría:

    Desenfocar la bien establecida distinción médica, moral y legal entre retirar la asistencia médica extraordinaria y tomar medidas activas para destruir la vida humana. Uno cosa es dejar que las personas mueran de muerte natural; otro es el acto deliberado y directo de acelerar la muerte.

    Vulnerar el papel del médico como sanador, alterar para siempre la relación médico-paciente y disminuir la calidad de la atención prestada a los pacientes al final de la vida. Los pacientes son mejor atendidos cuando los profesionales médicos, junto a las familias y seres queridos, proporcionan apoyo y cuidado con dignidad y respeto, no dosis letales de medicamentos. La Asociación Médica de Estados Unidos tiene una posición política en contra del suicidio asistido por un médico, que dice que es “fundamentalmente incompatible con el papel del médico” y sería “difícil o imposible de controlar.”

    Conduce a presiones psicológicas, financieras y de otro tipo para las personas vulnerables poner fin a sus vidas. En la actual era de racionamiento de la atención de salud y la reducción de costos, el suicidio asistido por un médico podría subir fácilmente al nivel del “tratamiento” más aceptable, e incluso esperado para la enfermedad terminal. En 1994, el Grupo de Trabajo del Gobernador Mario Cuomo sobre la Vida y la Ley publicó un informe que unánimemente rechazo el suicidio asistido, y advirtió: “No importa que tan cuidadosamente y normatizado se enmarque, el suicidio asistido y la eutanasia se practicará a través del prisma de la desigualdad social y el sesgo que caracteriza a la prestación de servicios en todos los segmentos de la sociedad, incluida la atención de la salud. Estas prácticas plantean los mayores riesgos para aquellos que son pobres, los ancianos, los miembros de un grupo minoritario o que no tienen acceso a una buena atención médica. La creciente preocupación por los costos de atención de salud aumenta los riesgos. Esta conciencia de costos no se verá disminuida y bien puede ser agravada por la reforma de salud”.

    En lugar de suicidio asistido, el gobierno debe ser coherente en sus esfuerzos para prevenir el suicidio. Es ilógico para el estado promover / facilitar el suicidio de un grupo de personas – pidiendo los suicidios “digno y humano”  de las personas con una enfermedad terminal y un pronóstico específico, mientras que reconoce el suicidio como un problema grave de salud pública en todo el estado en todas las demás circunstancias, y gasta enormes recursos para combatirlo.

    Nuestro Estado está haciendo tremendas  gestiones en la prevención del suicidio, como lo evidencia la Oficina Estatal de los proyectos de Salud Mental de prevención de suicidio, campañas contra la intimidación en las escuelas, la formación de conciencia del suicidio en las cárceles, e incluso las precauciones adicionales de seguridad en los puentes para desanimar a los que se sienten desesperados y deprimidos. Estos esfuerzos, y su consistente mensaje que “La vida es digna de vivir”, se ven socavados por esta legislación.

    Por otra parte, la doble moral establecida por estos proyectos de ley se basa totalmente en la discapacidad.  Aquellos que son “terminales”,  pronosticados para morir dentro de seis meses,  o bien son,  o se convertirán en discapacitados. Es probable que pierdan su capacidad para hacer muchas de las cosas que antes hacían y necesiten ayuda en la vida diaria. Ofrecerle a este grupo de personas la asistencia de suicidio, en lugar de la prevención del suicidio, es discriminación basada en la discapacidad.

    Pedimos al Estado a eliminar los obstáculos y mejorar el acceso a los cuidados paliativos y el cuidado de hospicio para aquellos que están en las etapas finales de una enfermedad terminal.  Mejorar la educación y la formación de los médicos en el manejo del dolor, juntos con el adecuado diagnóstico y tratamiento para la depresión,  tendría una considerable influencia eliminando llamadas para suicidio entre los enfermos y los moribundos.

    Nosotros vigorosamente le pedimos oponerse a estos proyectos de ley. Visite el sitio web

    Mantener una prohibición de suicidio asistido – Conferencia Católica del Estado de Nueva York

    Resumen

    La presente Ley de Nueva York prohíbe la práctica del suicidio asistido por un médico, en el que los médicos prescriben dosis letales de medicamentos para poner fin a la vida de los pacientes con enfermedades terminales que desean morir. Sin éxito, tres profesionales de la salud y tres personas con enfermedades terminales desafiaron esta ley (Ley Penal del Estado de NY Secciones 125.15 (3) y 120.30) en 1994).

    La Posición de la Conferencia
    The Catholic Conference seeks to maintain New York State’s current prohibition on assisted suicide while ensuring increased support, resources, care, appropriate pain relief and treatment for the terminally ill.

    La Conferencia Católica busca mantener la prohibición actual del Estado de Nueva York, en cuanto al suicidio asistido al tiempo que se garantice un mayor apoyo, recursos, atención, alivio del dolor y tratamiento adecuado para los enfermos terminales.

    Razón Fundamental

    En 1994 el Dr. Timothy Quill y dos colegas, junto con tres pacientes con enfermedades terminales, trajeron una demanda alegando que la prohibición del Estado de Nueva York, para el suicidio asistido es inconstitucional (Quill v. Koppell). Los demandantes sostienen que los pacientes con enfermedades terminales mentalmente competentes tienen el derecho constitucional federal para “acelerar su muerte inevitable” a través del uso de los medicamentos prescritos por el médico.

    El caso tomó tres años para llegar a la más alta Corte de los Estados Unidos, que confirmó la prohibición de Nueva York en 1997 (Quill v. Vacco). La Corte Suprema de Estados Unidos dictaminó que la Constitución no garantiza el derecho de suicidio o el suicidio asistido y que las legislaturas de los estados tienen el derecho a decidir estas cuestiones de vida o muerte a través del proceso democrático.

    En la legislatura de New York se han introducido proyectos de ley para legalizar el suicidio asistido por un médico. El estado de Nueva York debe mantener su prohibición actual sobre el suicidio asistido. Levantar la prohibición daría una mortal, opción innecesaria para los pacientes que están muriendo, muchos de los cuales legítimamente temen el dolor, la depresión y abandono. Estas personas pueden ser ayudadas de manera significativa a través del alivio del dolor, los cuidados paliativos, el ambiente del hospicio y el cuidado compasivo y amoroso.

    El Catecismo de la Iglesia Católica dice claramente: ” Cualesquiera que sean los motivos y los medios, la eutanasia directa consiste en poner fin a la vida de personas disminuidas, enfermas o moribundas. Es moralmente inaceptable.” (# 2277)

    El Grupo de Trabajo del Estado de Nueva York sobre la Vida y la Vida rechazó unánimemente la legalización del suicidio asistido en su informe de 1994, señalando que la práctica “planteará los mayores riesgos para aquellos que son pobres, los ancianos, los miembros de un grupo minoritario o que no tienen acceso a buena atención médica”.

    En 1996, la Asociación Médica de Estados Unidos declaró: “Los pacientes necesitan saber que nuestro objetivo en la atención será siempre para aliviar el sufrimiento y nunca para eliminar la víctima.”

    Oregon y Washington son los únicos estados del país en legalizar el suicidio asistido por el proceso legislativo. En esos estados, el suicidio asistido es considerado un “tratamiento médico”, y está cubierto por programas de seguro de salud. Proponentes de la Eutanasia en Montana argumentaron con éxito ante el tribunal que la Constitución del Estado confiere un “derecho” a la asistencia al morir. En enero de 2006, la Corte Suprema de Estados Unidos dictaminó que el Fiscal General de Estados Unidos no puede hacer cumplir  el Acta de Sustancias Controladas  federal  en contra de los médicos que prescriben medicamentos para el suicidio asistido de los enfermos terminales según lo permitido por la ley de Oregon.

    Los esfuerzos anteriores para legalizar el suicidio asistido en California, Vermont y Michigan han fallado, pero los proponentes se están preparando para una batalla en Massachusetts donde se están recogiendo firmas para llevar el tema a la papeleta electoral en 2012. Los neoyorquinos deben mantenerse vigilantes para salvaguardar nuestras leyes contra el suicidio asistido y promover el respeto de todas las vidas humanas. View or Download

  • Temas de conversación – Para los anuncios breves y columnas de pastores

    • The term “death with dignity” is insulting and biased. There is nothing remotely undignified about the natural process of death. Every human life has inherent dignity, and death is a part of every human life. Death is not a “choice.” Death is a certainty.
    • This is a dangerous movement. New York State rightly spends millions of dollars every year in efforts to combat suicide. If you cross any major bridge in this region, you will see a sign that says “Life Is Worth Living.” We have anti-bullying campaigns and suicidehotlines, all to prevent suicide. And now we’re turning around and saying, “Well, some lives are not worth living.” This double standard is based entirely on disability, as patients fear “losing autonomy” or “being a burden” due to their disabilities.
    • If we legalize assisted suicide, the pressure on people to end their lives will dramatically rise. People with terminal illnesses will feel as though they need to “get out of the way” and not drain financial resources. They will inevitably get pressure, subtle or not so subtle, from relatives, health care providers, insurers. They will be made to feel as though the very fact that they are drawing breath is an inconvenience to someone else.
    • The legislation that has been introduced in New York State lack safeguards for vulnerable people. There is no requirement for counseling, there is a lack of informed consent, there are loopholes which allow for coercion and undue influence by others, and there are insufficient conscience protections for hospitals and health providers.
    • Pain control has come so far. If we’re going to support something, let’s support increased education in pain management for all health professionals, education in palliative care, and removing barriers to hospice care. We should focus on ending the suffering, not ending the life of the sufferer. Kill the pain, not the patient.
    • The NYS Catholic Conference has a new website and video to inform Catholics of our teachings about the end of life. www.CatholicEndofLife.org The Catholic Church does not teach that life must be preserved by any and all means. Extraordinary means are not necessary when death is near; people must be allowed to die naturally. But we can’t intentionally take their lives or help them to intentionally hasten their death.
    • Legislation in support of Assisted Suicide has been recently introduced into the both houses of the New York State legislature. Education, prayer, advocacy and references for care and services that support life from the moment of conception to natural death are needed now more than ever to promote and defend the sanctity of all life. Please see resources and recent media in support of life and end of life issues that can be shared and voiced in homilies, though chaplaincy, parish committees, ministries, schools, religious education programs, parish outreach and diocesan entities. Workshops and meetings can also provide time for video and dialogue. Providing the foundational understanding of the dignity of the human person through all phases of life promotes a culture of life, and love of one another. Letter – Assisted Suicide Legislation
    • Actúe Ahora at the NYSCC Catholic Action Network to oppose assisted suicide legislation in New York State. 
  • Artículos

    Does Assisted Suicide Equal Death with Dignity?

    by Msgr. Donald Hanson

    Pastor, Most Holy Trinity, East Hampton

    Msgr. Donald Hanson

    Msgr. Donald Hanson

    You have most likely read or heard about Brittany Maynard, a 29-year-old, newly married woman who was diagnosed with a malignant and inoperable brain cancer. She chose to end her life by a deliberate overdose of barbiturates prescribed by her doctor in Oregon, one of five states where assisted suicide is legal. She decided to make her choice public on social media and became part of a public campaign to influence acceptance of “death with dignity.”

    Brittany’s story is a very sad one and we cannot but feel sorrow, not only for her, but for her husband and her family as well. But there are underlying values and assumptions here which need to be teased out and evaluated. Is suicide in this way really “death with dignity”? Is this an ethical decision which society should welcome and embrace? Clearly from a Catholic standpoint it is not. But why? Isn’t this just the Catholic Church standing in the way of progress and compassion once again? I think not, and here is why.

    Life is a gift. It is infinitely precious and valuable. This is true whether we are born perfectly formed, incredibly talented and stunningly handsome, or whether we come into this world with some disability, whether physical, mental, or otherwise. We are God’s creation and each of us is a miracle.

    That also means that we are not our own. As St. Paul says to the Corinthians: “Do you not know that your body is a temple of the holy Spirit within you, whom you have from God, and that you are not your own? For you have been purchased at a price. Therefore, glorify God in your body.” (1Co 6:19-20 NABre). And again in Romans: “For if we live, we live for the Lord, and if we die, we die for the Lord; so then, whether we live or die, we are the Lord’s.” (Rom 14:8 NABre) That reality is something which secular culture does not understand and does not accept, yet it is a central part of our faith. It is more than just that God forbids suicide (which God does), but why God does: Because we are God’s; life is God’s gift. We—in all our imperfection—are an expression of God’s love.

    Although I feel sympathy for Brittany I also recognize that this is part of a marketing effort organized by pro-suicide groups. Be attentive! Doctors, for the most part, do not want to be a part of this. It directly contradicts their calling to be healers. Nor is this a private matter; it has immediate social effects. But our highly individualized contemporary American culture doesn’t support that either. The libertarian view sees everyone as completely autonomous and given freedom not to be limited by anyone. That is not the Christian view. We belong to one another. We were made to be in community and fellowship. We are the body of Christ. The common good is a treasured part of our political and spiritual heritage. Extreme individualism is one of the poisoned pills our culture is handing out to us.

    End of life issues—as also beginning of life issues—have been made more complex because of technology. Ethical reflection has a hard time keeping pace with new scientific capabilities. But Christian ethics insists always on the dignity of the human person. Catholic moral teaching has always held that we are not obliged to take extraordinary means to prolong life. Important advances in palliative care (keeping terminal patients pain-free) and the hospice movement have reduced the physical, psychological and spiritual pain of death and dying. Human life is not a consumer commodity to be thrown away when it is less than optimal. Death is part of life; not a taboo. Were we to think, feel, say or act as if there was no value or meaning to death, we would be abandoning Christ on the cross. Jesus “loved his own in the world and he loved them to the end.” (Jn 13:1 NABre) And that “end” was when he bowed his head on the cross and gave up his spirit.

    Respect life. Pray for and visit the sick and suffering. Accompany the dying. Like Jesus, “love them till the end.”

  • Tomar Medidas Ahora

     ACTÚA YA en la Red de Acción Católica NYSCC para oponerse a la legislación del suicidio asistido en el Estado de Nueva York 
  • Recursos

    Church Teaching and Resources on Assisted Suicide

    1. To Live Each Day with Dignity (Power Point USCCB)
    2. Killing the Pain not the Patient; Palliative Care vs. Assisted Suicide or View Online (USCCB)
    3. Assisted Suicide and Euthanasia; Beyond Terminal Illness (USCCB)
    4. Assisted Suicide and Euthanasia: From Voluntary to Involuntary (USCCB)
    5. Prayer Resources (USCCB)
    6. Declaration on Euthanasia or View Online
    7. Catechism of the Catholic Church; Respect for Human Life  or View Online (CCC, 2259)
    8. Euthanasia and Assisted Suicide resources (USCCB)
    9. Evangelium Vitae, National Catholic Bioethics Center (NCBC)
    10. NCBC Workshops
    11. Dignitas Personae The Dignity of the Human Person (Vatican)
    12. Ahora y en la Hora de Nuestra Muerte Guía para Católicos sobre Decisiones Médicas hacia el Final de la Vida de los Obispos Católicos del Estado de Nueva York. Haga clic aquí para ver o imprimir el folleto

    Media Resources in Support of Life with Opposition to Assisted Suicide Legislation 

    1. Cardinal Timothy Dolan on Doctor Assisted Suicide; here.
    2. Good news here: Senate Majority Leader Dean Skelos says he has serious concerns with assisted suicide.
    3. Op Ed. by Dr. Ira Byock on assisted suicide is here.
    4. Life is Worth Living Even When Your Terminally Ill, Blog post from the Arch Diocese of New York.
    5. Does Assisted Suicide Equal Death with Dignity? Msgr. Donald Hanson.
    6. Video on Death with Dignity.
  • Videos

    Catholic Guidance for End-of-Life Decision Making

    Guide for end-of-life decision making, by state


    Death with Dignity


    Man of Steel

    JJ’s family motto is “You can’t hurt steel.” When he was diagnosed with glioblastoma, the most aggresive form of brain cancer, he fights for his wife, his son, and his life.


    Cardinal Timothy Dolan On Doctor-Assisted Suicide: ‘Real Heroes Are Those Who Die Naturally’

    Untitled

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